Domingo, 25 de septiembre de 2011

Hace ya unos cuantos años, específicamente a comienzos del 2000, se iba a celebrar la reunión 109 de la OPEP en mi país, y mi jefe me pidió que preparara unas notas sobre “el precio justo” del petróleo, que pudiera alimentar la discusión sobre las bandas de precios. De inmediato le contesté: “¡Pero esa es una de las preguntas que dio inicio a la economía! ¿Cómo voy yo a aportar algo en este tema? Ademas, ¡no soy un experto en el tema petrolero!” Pero como los jefes siempre tienen la razón, al final tuve que ponerme a trabajar, sin que sirviera de nada el argumento ortodoxo, debido a Edgeworth (1881), de que los precios de equilibrio competitivo son “justos”, en el sentido en que pertenecen al “núcleo” (conjunto de soluciones cooperativas) de una economía de mercado.

 

Entonces decidí comenzar por el centro del debate: el precio internacional del petróleo. Este concepto es de entrada problemático, porque en realidad existe una gama de precios que se asocian con diversos crudos, los cuales difieren entre si por sus cualidades físico-químicas (grados API, porcentaje de azufre, contenido de metales, viscosidad, etc.). Sin embargo, comúnmente se asume que se puede tomar un precio “marcador” y dejar los demás en función de este marcador y de un diferencial que se supone recoge las diferencias de calidad. De esta manera, adopté la convención de usar el precio spot (por barril de 159 litros) del West Texas Intermidiate (WTI) tal como se transa en el New York Mercantile Exchange (NIMEX), el cual complementé con el llamado "precio de primera compra" para el periodo anterior a la Segunda Guerra Munadial (vease el grafico No 1).

                  

 

Si miramos la serie de precios del petroleo en Estados Unidos, la primera impresión es que durante 100 años el precio fue muy estable y luego comienza ha incrementarse  y al mismo tiempo a hacerse mas volatil. Aquí se puede comenzar a narrar historias sobre la conformación de la OPEP, el embargo Arabe, las guerras del golfo, etc. Sin embargo, voy a dejar la discusión del impacto de estos eventos de lado y me gustaría resaltar que la trayectoria plasmada en el gráfico No 1 no es muy diferente a lo que ocurrió con otros bienes, como el oro, por ejemplo (ver gráfico No 2).

 

No quisiera entrar en la discusión sobre si estos dos precios estan interconectados, sino que más bien me gustaría ver que sucede si expreso el precio del petróleo en onzas troy de oro por barril (gráfico No 3).

 

 

Este precio relativo tiene unas propiedades muy interesantes, entre las que destacan: (1) no existencia de tendencia, bien sea deterministica o estocastica, en la serie; (2) aunque la serie parece ser estacionaria (no explosiva), no se observan masas de frecuencia de importancia alrededor de  la media (0,06), sino mas bien se observa una especie de bimodalidad, con importantes masas de frecuencia alrededor de dos valores (0,035 y 0,08); (3) La volatilidad de la serie es en promedio relativamente baja, pero tiende a cambiar en el tiempo, alternandose periodos de alta y baja volatilidad; y (4) los grandes shocks de precios nominales observados desde 1970 aparecen como picos perfectamente similares a los del priodo anterior.

 

En mis notas, yo reproduje ejercicios similares usando como medida del valor, o numerario, del petróleo al acero, el trigo y otros productos básicos, con resultados cualitativamente parecidos al caso del oro. Sin embargo, el hecho de que las diferencias existen y tomando en cuenta los consabidos debates clásicos sobre la inconveniencia de que la medida de valor tenga ella misma un valor fluctuante, me llevaron a poder introducir un argumento a favor del uso de un índice de precios para deflactar el precio nominal del petróleo, ya que la canasta del índice es un “bien compuesto” que tiene unas propiedades deseables como numerario.

 

En caso de que se quiera obtener el “precio real del petróleo” usando el índice de precios al consumidor de los Estados Unidos, podemos obtener una serie de precios a “dólares de 2010” (grafico No 4). En el grafico se observan importantes booms a finales de los setentas y a finales de la primera década de este siglo, comparables a los vistos entre 1870 y 1880. Sin embargo, a pesar del posible carácter estacionario de la serie, que ya había sido sugerido por el excelente economista Roberto Rigobon y algunos otros, el valor de tendencia central parece tener significado únicamente para el periodo 1880-1970.

 

  

 

En este punto vale la pena recordar la motivación inicial de mi jefe. Es importante destacar que en el momento de la reunión 109 de la OPEP veníamos de un periodo de bajos precios cuyo mínimo se registro en diciembre de 1998, cuando el WTI estuvo alrededor de 11 dólares por barril (o 14 dólares de 2010), y que para enero del 2000 se observaron precios nominales en el entorno de los 27 dólares por barril (34 dólares de 2010 por barril). En este entorno, la discusión sobre si estos nuevos niveles eran demasiado altos o no estaba en la palestra pública alrededor del mundo. Llevar la discusión a precios reales significaba decirles a los países consumidores que esos 27 dólares nominales que costaba el petróleo en ese momento eran un poco menos de la mitad de lo que en términos reales se llego a pagar en 1981 (76 dólares de 2010 por barril), a pesar de ser valores similares en términos nominales (el precio nominal promedio entuvo alrededor de los 31 dólares por barril en 1981). En este sentido, la discusión sobre el “precio justo”, un tanto nebulosa hasta entonces, se estaría llevando a un marco mas adecuado.

 

Durante la reunión de la OPEP me enteré de que algunos países árabes habían estado midiendo el precio real en relación a una canasta de países, lo cual implica un refinamiento un tanto costoso para mi gusto, pero sin duda muy beneficioso para países con una mayor diversidad en términos de socios comerciales que el nuestro. De todas maneras, el sentido de el trabajo que me habían encargado no era el de ser demasiado innovador y creativo, sino mas bien el de ser didáctico y orientar la discusión conceptual. La trilogía de notas las complete con una discusión sobre como aclarar un poco la noción de precio justo y una discusión un poco mas técnica sobre cómo podrían funcionar bandas de precios. Con el trabajo realizado me gané unos cuantos puntos con mi jefe, y este se congració a su vez con las autoridades de nuestra institución, quienes a su vez hicieron llegar las notas a nuestros representantes en la reunión de la OPEP. Me hizo mucha gracia ver como el Presidente de la Republica felicitaba a los asesores de nuestra delegación por esas ideas tan interesantes y tan fáciles de comprender, sin que se mencionara a nuestra institución por ninguna parte. Al final de la historia, la OPEP termino aprobando una “banda de precios” razonables de entre 22 y 28 US$/b, que no se consideraron precios “demasiado elevados”, y llamando a un dialogo entre productores y consumidores para alcanzar un “precio justo”.

 

Años después, en 2005, me encontraba en la sala en la que se redactaba el comunicado de los Gobernadores del Fondo Monetario Internacional, y un delegado árabe se me acerco a pedirme que lo apoyara en una solicitud que iba a hacer, en vista de que recordaba que mi país había demostrado en las reuniones de la OPEP que entendía la importancia del tema a la perfección: quería que en el párrafo que comentaba la situación del mercado petrolero internacional, se mencionara explícitamente al “precio real” del petróleo. No pude evitar sonreír mientras levantaba la mano para apoyar la propuesta de los colegas del Medio Oriente.


Tags: Economia, Petroleo

Publicado por Hakuin @ 15:18
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Comentarios

Ja,ja,ja,ja...las volteretas que da la vida, nunca dejan de sorprenderme. Las buenas ideas se extienden a horizontes insospechados cuando uno las arroja en las orejas de la gente. Maravillosa entrada!!!

Publicado por Kamiyakaoru
Lunes, 26 de septiembre de 2011 | 17:02