Domingo, 29 de agosto de 2010

Voy a continuar mi recuento de mis lecturas favoritas de siempre.

Hermann Hesse tambi?n dejo una par de obras m?s que le? y que me causaron una buena impresi?n[1], ?El Lobo Estepario?`, con su inolvidable tractat: ??rase una vez un individuo, de nombre Harry, llamado el lobo estepario. Andaba en dos pies, llevaba vestidos y era un hombre, pero en el fondo era, en verdad, un lobo estepario. Hab?a aprendido mucho de lo que las personas con buen entendimiento pueden aprender, y era un hombre bastante inteligente. Pero lo que no hab?a aprendido era una cosa: a estar satisfecho de s? mismo y de su vida??, ?y ?Demian?, cuyo protagonista viv?a en medio del conflicto del ?mundo ilusorio? y el ?mundo real?.

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De Kafka, ?La Metamorfosis? Y ?El Proceso? nos llevan a considerar el absurdo[2] (o lo inexplicable, la incomprensi?n, la incertidumbre, etc.) como un componente esencial de la vida. Bertold Bretch es muy conocido por piezas como ?La Opera de los Tres Centavos?, y por la propuesta de incorporar a la audiencia en la obra, pero yo disfrute mucho un libro de cuentos, llamado ?Tales from the Calendar?[3] (no recuerdo el nombre en espa?ol, quiz?s era ?Cuantos del almanaque??), en los que contribuyen adem?s Yvonne Kapp y Michael Hamburger.

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Para una mejor comprensi?n de lo il?gico, lo parad?jico, lo contingente y lo absurdo que puede resultar la existencia, nada mejor que familiarizarse con las leyes de la l?gica. Si se considera necesario explorar ?Las Leyes del Pensamiento Humano?, como las llamaba Boole, puede ser un buen comienzo revisar las ?Refutaciones Sofisticas? de Arist?teles. En esta obra, El Filosofo nos habla de 13 tipos de falacias, algunas de las cuales siguen siendo de uso com?n en nuestros d?as. Para ver los l?mites del razonamiento abstracto, conviene revisar la secci?n de la ?Critica de la Raz?n Pura? de Kant dedicada a las antinomias de la raz?n pura[4].

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Una divertida introducci?n a la l?gica formal se encuentra en el libro de Alfredo Dea?o, Introducci?n a la l?gica formal, pero mi libro favorito de este t?pico es ?L?gica Simb?lica? de Manuel Garrido. Dos libros llenos de l?gica han influido notablemente en mi vida, el primero es ?Los Principios de la Matem?tica? de Russell; recuerdo lo que cambio mi vida cuando, revisando el capitulo XIII, por primera vez me tope con la teor?a de Cantor sobre el infinito. El segundo es el ?Tractatus Logico-Philosophicus? de Wittgenstein, un libro lleno de genialidades, que parece casi la obra de un m?stico[5].

Desde mi punto de vista, la filosof?a de la econom?a ha sido un campo lleno de lecturas entretenidas, que podr?an espantar un poco el tedio a los economistas m?s aburridos. En particular, el texto compilado por editado por Hahn y Hollis, y publicado por el Fondo de Cultura Econ?mica, ?Filosof?a y Teor?a Econ?mica? es una excelente v?a para familiarizarse con los debates. Sin embargo, a pesar de haber revisado gran cantidad de material, mi escritor favorito en este campo es J. Elster. En particular, ?Ulises y las Sirenas? y ?Juicios Salom?nicos? ayudan a curarse de cualquier atisbo de imperialismo econ?mico que pueda quedar en nuestro cerebro. Esa man?a de querer explicarlo todo usando la econom?a posiblemente por haya llegado a nosotros por influencia directa o indirecta de ese gran economista llamado Gary Becker. Por cierto que aunque no me considero alineado con los llamados ?neoliberales?, creo que uno de los mejores ensayos de econom?a es ?The Use of Knowledge in Society? de Hayek.

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Aunque soy esc?ptico respecto al imperialismo econ?mico, creo que la teor?a de los juegos ha legado importantes insights que ahora son moneda de uso com?n. Mi libro favorito de introducci?n a la teor?a de los juegos es el de Binmore, ?Games and Fun?. Aplicaciones interesantes de la teor?a de los juegos a problemas concretos se encuentran en ?Thinking Strategically?, de Dixit y Nalebuff. Sobre pensamiento estrat?gico, he le?do un mont?n de libros aplicados a distintos ?mbito. Podr?a decir que este es mi tema favorito en t?rminos de lectura, pero prefiero tomarlo diluido en la literatura y el cine que en estado puro. Entre todos mis libros, hay uno que siempre releo y que considero el mejor de todos: ?El Arte de la Guerra? de Sun Tzu[6].

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Volviendo a la literatura, sobre el boom latinoamericano yo sol?a pensar como Borges: todav?a me hace falta tiempo para leer a los cl?sicos, desde Homero hasta Joyce, como para ponerme a leer lo que est? de moda. Sin embargo por diversas circunstancias me he visto expuesto a algunos autores muy interesantes como Garc?a M?rquez (Cien A?os de Soledad, Cr?nica de una Muerte Anunciada, El Oto?o del Patriarca, El Amor en los Tiempos del C?lera y Ojos de Perro Azul), Julio Cortazar (Rayuela, Historias de Cronopios y de Famas, y algunos relatos como: ?El Perseguidor?, ?La Casa Tomada?, ?La Noche Boca Arriba? y ?La Autopista del Sur?), Juan Rulfo (?Pedro P?ramo? y ?El Llano en Llamas?), Ernesto Sabato (El T?nel), y Mario Benedetti (La tregua). Esta ?ltima novela me dej? con una sensaci?n de tristeza por un buen tiempo, especialmente luego de leer el poema atribuido a Laura Avellaneda:

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Ultima noci?n de Laura Avellaneda

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Usted Mart?n Santom? no sabe

c?mo querr?a tener yo ahora

todo el tiempo del mundo para quererlo

pero no voy a convocarlo junto a m?

ya que a?n en el caso de que no estuviera

todav?a muri?ndome

entonces morir?a

s?lo de aproximarme a su tristeza

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usted Mart?n Santom? no sabe

cu?nto he luchado por seguir viviendo

c?mo he querido vivir para vivirlo

pero debo ser floja incitadora de vida

porque me estoy muriendo Santom?

?

usted claro no sabe

ya que nunca lo he dicho

ni siquiera

esas noches en que usted me descubre

con sus manos incr?dulas y libres

usted no sabe c?mo yo valoro

su sencillo coraje de quererme

?

usted Mart?n Santom? no sabe

y s? que no lo sabe

porque he visto sus ojos

despejando

la inc?gnita del miedo

?

no sabe que no es viejo

que no podr?a serlo

en todo caso all? usted con sus a?os

yo estoy segura de quererlo as?

?

usted Mart?n Santom? no sabe

qu? bien qu? lindo dice

Avellaneda

de alg?n modo ha inventado

mi nombre con su amor

?

usted es la respuesta que yo esperaba

a una pregunta que nunca he formulado

usted es mi hombre

y yo la que abandono

usted es mi hombre

y yo la que flaqueo

?

usted Mart?n Santom? no sabe

al menos no lo sabe en esta espera

qu? triste es ver cerrarse la alegr?a

sin previo aviso

de un brutal protazo

?

es raro

pero siento

que me voy alejando

de usted y de m?

que est?bamos tan cerca

de m? y de usted

?

quiz? porque vivir es eso

es estar cerca

y yo me estoy muriendo

santom?

no sabe usted

qu? oscura

qu? lejos

qu? callada

usted

mart?n

mart?n c?mo era

los nombres se me caen

yo misma estoy cayendo

?

usted de todos modos

no sabe ni imagina

qu? sola va a quedar

mi muerte

sin

su

vi

da.



[1] Mi buen amigo Marcos recomienda tambi?n ?El Juego de Abalorios?, pero esa obra no la he podido leer aun.

[2] Hablando de cosas absurdas, recuerdo que durante el estreno de ?Coraz?n a Gas? de Tristan Tzara, Andre Breton se lanz? furioso al escenario y reparti? unos cuantos golpes a los actores. Posteriormente, Breton fund? el movimiento surrealista. Tzara cre? un ?m?todo? dada?sta para hacer poemas: ?Agarre un peri?dico. Agarre una tijera. Escoja en el peri?dico un art?culo de la longitud que cuenta darle a su poema. Recorte el art?culo. Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el art?culo y m?talas en una bolsa. Ag?tela suavemente. Ahora saque cada recorte uno tras otro. Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa. El poema se parecer? a usted??

[3] En particular, disfrute mucho la historia de S?crates recibiendo rega?os de su mujer, por quedarse hablando en el ?gora, en lugar de ser m?s productivo.

[4] En esta obra fundamental, Kant trata de mediar entre dogm?ticos y esc?pticos, racionalistas y empiristas, proponiendo un tipo de juicio que es a la vez universal y necesario y que al mismo tiempo extiende nuestro conocimiento: los juicios sint?ticos a priori.

[5] Cuando era joven, Wittgenstein no sab?a elegir entre hacer el doctorado en ingenier?a de aviaci?n o en filosof?a de las matem?ticas, as? que pido consejo a un buen amigo. Ese amigo era Lord Keynes, quien le recomend? que se presentara en Cambridge para estudiar la segunda opci?n. El se presento en el Trinty College sin avisar a Russell y Moore, y ellos recomendaron su aceptaci?n en el doctorado. M?s adelante, estos profesores fueron los jurados en su tesis doctoral, y durante toda la sesi?n hablaron sobre cualquier cosa; casi al final, Wittgenstein les pidi? que dijeran algo sobre el trabajo, y Moore dijo ellos no se sent?an calificados para evaluar esta obra maestra. Un detalle anecd?tico adicional es que Ramsey, el creador de un conocido modelo de crecimiento econ?mico, fue uno de los traductores al ingl?s del borrador en alem?n.

[6] La cita m?s importante del libro es: ?Warfare is the Way of deception?. Esto sin duda habr?a irritado a unos cuantos generales romanos, quienes cre?an en la batalla abierta y sin artima?as; en cambio, para los strategos atenienses no habr?a una mejor definici?n del arte de la guerra.


Publicado por Hakuin @ 1:39
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