Domingo, 02 de mayo de 2010



El boxeo ha sido uno de esos deportes que seguí intensamente durante mi infancia y adolescencia. Como en el caso de muchos niños, mi primera aproximación fue puramente práctica, y estaba asociada a la frase “a la salida nos vemos”, que anunciaba un combate a muerte luego de la escuela. En esos tiempos de escolar, la figura de Mohamed Ali era legendaria, y tuve la suerte de ver en vivo peleas de la época dorada del peso welter protagonizadas por “Mano ‘e Piedra” Duran, Carlos Palomino, Wilfredo Benítez, “Sugar” Ray Leonard, “Pipino” Cuevas,  y Thomas "Hitman" Hearns. Cuando tenía doce años, comencé a ver un programa semanal de boxeo venezolano llamado “Promociones Internacionales Rafito Cedeño”, en donde seguí la carrera de algunos boxeadores venezolanos[1]. Quizás la influencia de las películas de Rocky Balboa haya tenido que ver también en mi afición temprana por el boxeo, gracias a la forma tan genial de combinar algunos arquetipos de la literatura universal[2] con el anecdotario de los grandes boxeadores de la historia[3].

 

En 1988, a raíz de una prolongada huelga de profesores en mi universidad, me dediqué a investigar diversos temas en la Biblioteca Nacional. En ese lugar descubrí una hemeroteca que poseía microfilmes de diarios de principios del siglo XX, así que terminé pasando días enteros leyendo gran cantidad de noticias de la década de los veintes. Estuve un buen tiempo leyendo la prensa diaria de 1927, para leer los reportajes del campeonato mundial de ajedrez, una batalla titánica entre José Raúl Capablanca y Alexander Alekhine, cuando tropecé con un apasionante relato sobre la segunda pelea entre Gene Tunney y Jack Dempsey. El estilo en el que estaba escrito el artículo estaba hecho para hacer que el lector viviera el espectáculo boxístico, en ausencia de medios audiovisuales, y su lectura me causó una profunda impresión, y todavía hoy disfruto leyendo cualquier nota que consiga en el internet sobre esta pelea.

Jack Dempsey, el legendario “Destrozador de Manassa[4]” (Manassa Mauler), fue campeón mundial de peso completo entre 1919 y 1926, y ha sido muy popular por su estilo agresivo, buscando siempre el in-fight, y la potencia de sus golpes. Un boxeador relativamente alto (1.85 m) y de gran alcance (1.96 m), que había nacido en un hogar muy pobre y que en sus inicios fue un peleador callejero, entro al mundo del boxeo animado por el apoyo de su hermano mayor. Entre 1914 y 1918, Dempsey fue escalando posiciones con seguidillas de victorias interrumpidas por algunos empates[5], y solo un par de reveses. En 1919, luego de una serie de cinco victorias, Dempsey ganó el derecho a retar al campeón mundial de peso completo, Jess Willard[6]. Las apuestas estaban claramente a favor de Willard, pero el manager del retador, “Doc” Kearns, apostó una fuerte suma de dinero a que su pupilo ganaría por KO en el primer asalto, y Kearns le comunicó esto a Dempsey minutos antes del combate. El primer round de esa pelea resultó ser uno de los más brutales de la historia, ya que Dempsey lanzó a Willard siete veces a la lona, quebrándole en el camino varias costillas, fracturándole la quijada y tirándole algunos dientes. Sin embargo, el campeón demostró que era un  y aguantó un par de rounds más antes de que desde su esquina se anunciara que Willard no saldría al cuarto asalto[7].

Dempsey defendió exitosamente su título en seis combates entre 1920 y 1923. La pelea más notable de ese período fue la que lo enfrentó al campeón de la división inmediata inferior, el francés Georges “Orchid Man” Carpentier, y que ganó por KO en el cuarto asalto. Esta pelea fue la primera que logró recaudar más de un millón de dólares en taquilla y fue muy publicitada en todo el mundo, siendo el primer combate de boxeo en ser denominado “pelea del siglo”. Luego vino la interesante pelea con el campeón argentino, Luís Firpo, que aunque terminó con KO fulminante en el segundo asalto, fue muy disputada ya que Firpo sacó del ring a Dempsey en medio de una verdadera paliza que le estaba propinando el campeón[8].

 Entre 1923 y 1925, Dempsey no defendió el título y se dedicó a hacer exhibiciones, hacer películas y publicitar productos. Sin embargo, en 1926 se pactó una defensa frente a “Gene” Tunney, un boxeador que no era considerado un rival peligroso para el campeón. ¿Quién era “Gene” Tunney? Tal como yo lo veo, él fue el primer pensador del boxeo de peso pesado. Con ello quiero decir que con en su caso, el boxeo parecía más una partida de ajedrez que una lucha salvaje. Lo primero es que el planificó su encuentro con Dempsey con seis años de anticipación, y su primera acción fue tomarse el invierno de 1921 para alejarse  de la práctica boxística y trabajar como leñador en Canadá. Luego comenzó un programa combinado de dieta y entrenamiento que incluía la práctica de otros deportes como la natación, el básquetbol, y el atletismo.

 El menor peso alcanzado mediante su estricto régimen le permitió hacer una pasantía por la categoría de los semi-pesados, en donde hizo una serie de combates con boxeadores rápidos y fuertes, entre los que destacan cinco contra el legendario Harry “El Molino Humano” Greb. La primera pelea contra Greb representó la única derrota de Tunney en su brillante carrera, pero le permitió iniciar una profunda reflexión sobre su técnica de combate. Durante este proceso de reflexión, otro gran pensador del boxeo, Benny Leonard, le recomendó a Tunney que la mejor forma de vencer a Greb era quitarle velocidad primero mediante golpes a la zona media, en lugar de empeñarse en tratar de tirarlo a la zona con ataques a su elusiva cabeza, y este método le permitió vencer a su gran rival en las siguientes cuatro peleas. En este período desarrolló un nuevo enfoque en el que adoptó una postura defensiva aunque con una guardia más abajo para poder golpear con potencia; empleaba el primer round para estudiar a su rival, mientras que con un buen juego de piernas y rápidos jabs de izquierda para cortar los ataques del contrario, para luego contragolpear con combinaciones one-two a fin de desbalancear al rival.

 El 26 de septiembre de 1926 se enfrentaron Dempsey y Tunney en Filadelfia. Se dice que originalmente el combate iba a ser realizado en Chicago, pero los rumores sobre la posible intromisión de Al Capone a favor de Dempsey hicieron que el campeón solicitara una nueva locación. Los años fuera del ring afectaron el desempeño del campeón y  Tunney, quien marcó muchísimos golpes durante los diez asaltos del combate, obtuvo una fácil victoria por decisión unánime. Dempsey consideró retirarse, pero decidió buscar la revancha, la cual obtuvo al derrotar a Jack Sharkey, un futuro campeón mundial, en un controversial combate[9].

 El segundo encuentro entre Dempsey y Tunney tuvo lugar en el Soldier´s Field de Chicago, el 22 de septiembre de 1927. Fue la primera pelea en recaudar más de 2 millones de dólares en taquilla y causó una gran expectación alrededor del mundo. Hay que destacar que el combate se realizó bajo una nueva regla sobre las caídas, que obliga a quien propina el knock-down a ir a una esquina neutral para que se pueda iniciar el conteo. Además, se había aprobado un incremento en el área de los rings, de manera que se favorecía a quienes tuvieran un mejor juego de piernas. Los primeros seis asaltos fueron dominados por Tunney, en base a su técnica superior, pero en el séptimo ocurrió lo que ha pasado a la historia como el “conteo largo”. Dempsey, cansado de la pelea a distancia marcada por su rival, pudo al fin arrinconarlo y le lanzó una seguidilla de ocho golpes que lanzaron a la lona a Tunney por primera vez en su carrera. Tunney se agarró de una cuerda para levantarse, mientras que Dempsey, acostumbrado a rematar a sus rivales al momento en que estos se levantaran, se olvidó de ir a una esquina neutral. El tiempo que tomó el árbitro en llevar a Dempsey a una esquina e iniciar el conteo, quizás cuatro o cinco segundos, ayudaron a Tunney a recuperarse luego de esperar un conteo de nueve, de manera que pudo retomar el pulso del combate y, luego de darle un knock-down a Dempsey en el siguiente round y dominar cómodamente los dos últimos asaltos, terminó ganando por decisión unánime.

 

Mientras escribo esto, pienso que la película Rocky III debe haberse basado en los combates de Dempsey y Tunney, ya que al comienzo Rocky se dedica a la publicidad y a derrotar a rivales facilones con base a su fuerte pegada; para luego, gracias a Apollo, comprender la importancia de un buen juego de piernas para poder vencer a “Clubber” Lang. Pienso en estos combates históricos como una recreación de la eterna lucha entre los enfoques directos e indirectos de la estrategia, esta vez en el terreno del deporte. Luego de su segundo combate, los rivales se convirtieron en buenos amigos, y sus brillantes carreras han hecho a ambos merecedores de ser parte de la lista de los diez mejores boxeadores de peso pesado de la historia.



[1] Uno de los casos más notables que recuerdo es el de Alfredo “El Novillo” Paiva. Este es uno de los boxeadores que mejor impresión me causó en esa época, ya que pude ver los cinco KO que propinó en sus cinco peleas de 1981. Lamentablemente su carrera se cortó debido a los desequilibrios mentales de este talentoso pugilista.

[2] Mi esposa me señala que el personaje de Rocky posee las características del héroe clásico de los griegos. Eso es correcto, pero a mi me impresiona además que se haga uso de ciertas imágenes literarias exploradas por Jean Paul Sarte en su ensayo sobre Flaubert (“El Idiota de la Familia” ), y cuyas raíces se remontan a la Biblia: “… no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos” (Isaías 53: 2-3).

[3] Por ejemplo, el personaje de Apollo Creed esta inspirado en Mohamed Ali, mientras que el protagonista tomó su nombre del gran Rocky Marciano. Stallone cuenta que escribió el guión luego de ver una pelea entre Ali y Chuck Wepner, en la que este último propinó un knock-down a Ali aunque terminó perdiendo en 15 rounds.

[4] Manassa (Colorado) es el pueblo en donde nació Dempsey en 1895.

[5] En esos tiempos, al no haber jueces, si las peleas terminaban sin KO se consideraban un empate o simplemente se declaraban “sin decisión”.

[6] Willard era un enorme gladiador de 2 metros de altura y 111 kilogramos de peso, y fue llamado “La Gran Esperanza Blanca”, por haber derrotado al primer campeón de peso completo negro (Jack Jonhson) en 26 rounds.

[7] El resultado dio pié para una gran polémica sobre un posible caso de “guantes recargados”, ya que nadie había podido derribar a Willard anteriormente. El propio Kearnes dijo 25 años después que había algo de cierto en este reclamo, pero el análisis histórico más riguroso ha demostrado que no hay ninguna evidencia concreta de trampa.

[8] Todavía hay gente que piensa que Firpo debió ser declarado ganador, ya que se alega que Dempsey fue ayudado a regresar al ring antes de que el referee terminara el conteo.

[9] Sharkey era un boxeador de un estilo similar al de Demsey, y la pelea fue un brutal intercambio de puños en el que Sharkey había sacado la mejor parte hasta el séptimo round, cuando Dempsey golpeo por debajo del cinturón a Sharkey y este, al notar que el árbitro no se había dado cuenta de esta falta se volteó para reclamar. El descuido fue aprovechado por Dempsey para propinar un directo al mentón de Sharkey y dejarlo KO.


Tags: Boxeo, Estrategia

Publicado por Hakuin @ 21:48
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